What a wonderful word
¡Pum pum pum!
Sonó la culata de la 45 golpeando contra la mesa.
- ¡Orden por favor! ¡silencio en la sala! Damos comienzo a la reunión
mensual de delincuentes, esbirros, sicarios, ilegales, gánsteres, ultrajadores,
asesinos y ladrones (D.E.S.I.G.U.A.L.). Tenemos muchos temas para tratar, la
cosa está bastante peluda, los delitos se nos están yendo de las manos, alguno
de ustedes ha optado por agredir sin necesidad, las balas están saliendo muy
fácil de sus armas, la violencia se ha apoderado de vuestras almas, y los
normales del otro lado se están quejando mucho. Necesitamos torcer el rumbo de
nuestra actividad con carácter de urgencia, antes que esto se transforme en una
guerra civil. Abrimos el debate y escuchamos ideas-.
Entre los asistentes se alzaron varias manos pidiendo la palabra, el
mediador comenzó a ordenar para que todos puedan exponer:
-Allí, tiene la palabra Fabian "el tetera" Vidal, representante
de la banda de Los gallitos-
-Hola compañeros. Mi propuesta es simple ¿por qué no le pedimos trabajo a
los normales a ver si nos dan? - el lugar se llenó de risas y silbidos- No,
ahora hablando de verdad, creo que el problema es que estamos matando mucho ¿qué
les parece si a partir de ahora empezamos a usar balas de goma? -
-Creo que ya tratamos esa propuesta en el pasado. Llegamos a la conclusión
de que, si el rumor de las balas de goma se corre rápido, los normales van a
dejar de tenernos miedo y la cosa se va a complicar. Además, los ratis ya nos
dijeron que armas de mentira no nos daban, sólo las de verdad. Siguiente
propuesta, por allá, Sergio "cantimpalo" Cardozo, líder de Los
carbuladrones y una eminencia en el robo automotor, fuerte el aplauso- ovación
absoluta en la sala.
-Mi propuesta es quizás un poco polémica, pero puede servir ¿qué tal si
intentamos alguna especie de "sociedad" con los normales? Digamos,
podemos asaltarlos y dejarles un número de reclamo, se reportan a los días con
su DNI, y si tenemos un excedente, se le devuelve parte de lo hurtado-
-Le agradecemos la iniciativa cantimpalo, pero es inviable por muchos
lados. Primero, los normales nos detestan, segundo, no sé cómo será la
actividad delictiva automotriz, pero en el resto de los rubros, no estamos
teniendo excedente alguno. Siguiente propuesta, por favor muchachos, vamos a
esmerarnos un poco. Tiene la palabra José "Pony" Sartori,
representante de Los Qwerty, tecnología, estafas virtuales y afines. Por favor,
le pido que con su intelecto intente clarificar este embrollo-
-Si señor, gracias. Creo que tengo un plan que puede funcionar muy bien. De
hecho, la idea de Cantimpalo no es tan mala, bueno, no del todo. Yo pienso que
el problema, es que estamos atacando a las mayorías, todos nuestros actos
delictivos están dirigidos a personas que no difieren mucho de nuestras necesidades,
antes era otra cosa, nosotros éramos pocos y la actividad pasaba más
desapercibida. Hoy somos cientos de miles, entre nosotros y los normales
debemos representar el 95% de la sociedad...-
La sala entera se quedó por un minuto en absoluto silencio, la reflexión
pareció tocar la puerta de todas las cabezas presentes. El Pony continuó:
- ¿Lo pueden ver? El problema son los objetivos que estamos eligiendo.
Tenemos que cambiar el rumbo, hay que enfocarnos en las minorías, en los que
son poquitos y no pueden hacer mucho ruido. Estoy hablando de los ricos,
señores. Tenemos que robarles a los tipos de traje, a los empresarios, a los
jueces y fiscales, tenemos que entrar en los barrios privados, en las torres de
45 pisos, tenemos que reventar los Mercedes, los Bmw, los Audi-
Los integrantes de la reunión comenzaron a ponerse de pie y rodear al Pony
como si fuese Jesús hablándole a sus apóstoles. Se empezaron a sacar las gafas
y exhibir sus ojos visiblemente emocionados. Pony se subió a un banquito de
plástico blanco para ganar altura y gloria en su discurso.
-Imagínense, cada robo a un tipo de estos puede equivaler a 30 robos de un
normal. Y quizás me quedo corto. El celular de un rico ya vale 200 veces más
que el de un empleado de comercio. Arrebatarles un maletín, hackearles las
cuentas de bancos en paraísos fiscales. Tendrán custodia, será más difícil el
acceso, pero si ya estamos tirando tiros a cualquiera ¿no van a tener huevos de
enfrentarse a un desafío verdadero? ¿Uno que valga la pena? ¡Volvamos a ser
hampones con códigos! ¡¿quién está conmigo?!- La sala se vio invadida por un
aplauso cerrado, el Pony fue llevado en andas y los malhechores tuvieron su
acuerdo final. El plan estaba pactado.
Durante un par de semanas, los delincuentes optaron por replegarse,
esconderse y planear cuidadosamente las estrategias y los objetivos. Durante
ese tiempo, los ciudadanos notaron que algo pasaba, pero no identificaron bien
que era. Por ejemplo, los portales de noticias y diarios, dejaron de publicar.
Algunos candidatos a concejales aparecieron en los medios sin poder decir
ninguna propuesta y el consumo de internet disminuyó drásticamente. Las calles
se empezaron a colmar de niños jugando a las escondidas y los parques se vieron
invadidos de adolescentes que hacían picnics hasta altas horas de la madrugada.
Unos días más tarde, comenzaron los ataques a millonarios. En cuestión de
un mes, cada empresario de la ciudad se vio asaltado. Cualquier persona que
tuviera una cantidad de ingresos superlativa, se vio privada parcialmente de
sus bienes. Tanto así, que hasta los jueces empezaron a evaluar seriamente las
sentencias de los ladrones capturados.
Todo esto, por supuesto ocurría en el anonimato absoluto. Nadie se
enteraba. Un día, los ricos quisieron hacer una protesta en las calles, y fueron
tan pocos que ni siquiera llegaron a ocupar la distancia entre cordones para
cortar el paso de los autos. Los trabajadores empezaron a vivir con felicidad.
Y hasta los delincuentes se sintieron aceptados en la sociedad, al ver que la
gente ya no se cruzaba de vereda al verlos acercarse.
Al poco tiempo, Gino Bertulozi Pachamé, dueño de una importante empresa
alimenticia, rompió con todo lo establecido hasta ese momento. Al verse
asaltado, le dijo a su atacante:
-No me hagas nada, mirá, ya me robaron cinco veces este mes, ya no quiero
más esto, no hay custodia que funcione. Te propongo algo, vos me decís una
cuenta bancaria (si no la tenés, la abro yo) y yo todos los meses te dono
voluntariamente el 2% de mis ganancias. Antes que te asustes y me dispares, te
aviso que, aunque el número suene a poco, es suficiente para que vivas vos y
toda tu familia por todo el mes, y dándote tus gustos. Creeme, para mí, no
significa nada de dinero, lo único que quiero es vivir en paz. Ambos se dieron
la mano y cerraron el trato.
Gino decidió contarles a sus amigos ricos su estrategia. Y pronto muchos de
ellos comenzaron a replicarla. En cuestión de meses, los empresarios armaron un
fondo común, que se depositaba regularmente. Los delincuentes se organizaron
para repartirlo de forma equitativa. Los dueños de campos empezaron a donar
parte de las cosechas. La inseguridad fue cediendo poco a poco. Los medios de
comunicación fueron desapareciendo lentamente al no tener noticias, algunos
periodistas de renombre, incluso, optaron por quitarse la vida, antes de ser
normales.
Dos años más tarde, la sociedad se vio completamente arreglada. La armonía
y la paz reinaron por completo. Los delincuentes usaron todo el excedente
mensual de las donaciones de los ricos para abrir escuelas, y crear sus propios
emprendimientos de trabajo. Tanto así, que, en un momento, los empresarios
dejaron de sentirse amenazados y ya no donaron más. Todos pudieron vivir con la
mitad de lo que tenían antes, y en absoluta felicidad.
Todo aquello, fue replicándose a lo largo del país, y pronto en el mundo
entero. El planeta cambió por completo, cuando los ladrones dejaron de robar un
poco.

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