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Mostrando las entradas de noviembre, 2022

El cuento de los cuentos de la buena pipa

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  Olor a tabaco y café. En la casa de mi abuelo siempre había olor a tabaco y café. El tipo estaba todo roto, se tomaba mil píldoras por día. Se cuidaba, hacía un esfuerzo sobre humano para obedecer: -"No me saquen el pucho, el café y la música, es lo único que pido, porque ahí, ya no me tendrán más"- solía decir. Se acomodó en su sillón y me dijo: -¿conoces los cuentos de la buena pipa?- Mi cara me delató. Otra vez lo mismo, otra vez ese pseudo paso de comedia que hacían todos los viejos, y que seguramente ya venía de otros más viejos. -No te lo pregunto para molestarte, te lo pregunto porque si no los conoces, yo puedo hacer que lo hagas. Puedo sacarte de ese eterno misterio que te atormenta- Me cautivó. Una vez más, el viejo me tuvo en la palma de su arrugada mano y en la calidez de su aguardentosa voz.  -Yo era pibe, no tanto, pero tampoco era grande. Esa noche hacía un calor descomunal para esos tiempos (aunque no tanto como ahora) entonces me fui a mojar la cabeza al ba...

El justiciero mundialista

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  Corría el año 2010, yo era medio purrete y algo inconsciente, una combinación peligrosa. En aquellos tiempos hice cosas de las cuales no me enorgullezco. Transgredí los límites de lo moralmente aceptado, sin miedo a la represión o a las autoridades. Algunas acciones me persiguen cada tanto cuando me quedo en silencio e intento inútilmente poner la mente en blanco, otras me hacen sentir orgullo, y hasta me hacen preguntarme si no seré demasiado cagón hoy en día. Mundial de Sudáfrica, Diego Armando Maradona al mando del equipo albiceleste. Para quien no lo recuerda, durante ese mundial se sentía una energía especial, había una mística volando en el ambiente y todos estábamos muy entusiasmados. Queríamos ser parte del espectáculo a como dé lugar. Yo trabajaba en una fábrica en ese momento, esas que ni hace falta decir de qué, da lo mismo para la historia. Bastante grande, éramos como unos 60 empleados en un galpón enorme, y a mí me tocaban los laburos de rango más bajo, era el f...