Jacinto "El Rabona" Machuca
Ese clásico llegaba en un momento malo para los dos equipos. Estábamos en mitad de tabla, y ellos dos puntos abajo. El partido salvaba el año para el ganador, y hundía al perdedor en el abismo de la mediocridad. Aquel domingo 26 de mayo de 1981 yo estuve en la cancha. Yo fui parte de la tarde histórica. No me lo contó nadie, mis ojos fueron testigos de la gloria. Había ido a ese partido con Pipino y El Soda. Dos amigos de toda la vida. Entre los tres armábamos un equipo perfecto de hinchas. Pipino era ultra cabulero, religioso, creyente de todos los santos, macumbero, y sensible como pocos. Él se encargaba de toda la parte espiritual. Le preguntábamos todos los partidos que ropa usar y en que lugar de la cancha posicionarnos. El Soda era de esos tipos super tranquilos, pero cuando el arbitro pitaba el comienzo de los partidos se convertía en un animal. Un barrabrava capaz de cualquier cosa. Su apodo se debía a que era el primero en iniciar los silbidos cuando los riva...