Las apariencias engañan
"Cuando yo era chico era distinto. Era mejor". Una frase que se repite casi en la totalidad de los seres humanos, y creo que es verdad. En veinte años, que se supone que es una cantidad de tiempo en la que las personas crecen, todo cambia. Es tanto lo que cambia el mundo, que ni siquiera somos capaces de acordarnos el valor monetario de las cosas hace veinte años, pero lo que sí nos es fácil identificar son los pequeños detalles que nos hacen creer que la propia infancia fue la mejor y que la infancia de la actualidad está contaminada y está perdida. Yo, por ejemplo, recuerdo que cuando era chico jugaba a las escondidas con mis amigos en la calle hasta las dos de la mañana. Dábamos la vuelta a la manzana, nos ocultabamos arriba de los árboles, hasta llegábamos a ir al parque a escondernos, en plena madrugada, lo cual hoy parece una locura total. Pero era así. La libertad era invaluable. La vida valía más que cualquier aparato tecnológico, que cualquier billete, pero lamenta...