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Mostrando las entradas de junio, 2025

El ave Fénix

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El reino llevaba 556 jornadas nubladas y con lluvias. Ni un rayo de sol asomaba sus narices sobre los días y noches de aquel lugar. Cualquiera podía enloquecer con ese panorama, pero el rey Malvín no, él se regodeaba con la situación, amaba la calma y el orden que provoca la falta de luz, detestaba ver a la gente en las calles, aborrecía los gritos y las multitudes, bregaba por el silencio, la comodidad, la oscuridad. El rey se paseaba en su carruaje negro, tirado por seis caballos también negros como sombras guías. Sus secuaces caminaban a paso lento con los corceles alrededor del aparatoso carro. Malvín miraba a todos los habitantes hacer sus quehaceres diarios, buscaba con ambición ver los ojos tristes de sus súbditos aburridos y temerosos, le llenaba el alma saber que su reino no corría peligro, que nadie haría temblar su trono. La tristeza de su pueblo, era el alimento de su sangre. Al llegar al palacio, luego de cada ronda, Malvín se sentaba en su trono lúgubre, cerraba los ojos ...

Nadie se salva solo

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  Claro que somos un país subdesarrollado, no pretendo ocultarlo ni ponerlo en discusión. De hecho, en mi país hay mucha gente mala, que hace que todo sea más difícil en lo cotidiano. No obstante, en este cuento, voy a sacar la bandera celeste y blanca, y voy a defender al argentino más hermoso, el más necesario: el que está en los momentos claves, en los extremos. A mi me parece interesante el concepto de “extremos”, habla mucho del gen argentino, esta cosa de aburrirse en los medios, en lo cotidiano. El argentino promedio (exceptuando el hincha de Newell’s y Central) llena la cancha cuando va a salir campeón, pero, llena la cancha también cuando se está por ir al descenso, extremos. Cuando está en mitad de tabla le parece más de lo mismo, se aburre. Basándonos en este principio que llamaremos a partir de ahora “Principio de los extremos”, se puede analizar casi cualquier situación social que involucre a un argentino, ya sea en la peor de las tragedias o en el pico máximo de feli...