Apocalipsis con WiFi
Un mes pasó ya...¡Un mes!.. aunque me parece una eternidad. En realidad un mes pasó desde el comienzo, desde que vieron ese primer zombi en Brasil, después tardaron dos semanas en llegar acá. Dos semanas encerrados, con miedo a salir y ser mordidos por esos seres espantosos. Lo único que hago en el día es dar vueltas por mi departamento, dormir y comer. Sólo nos dejan ir a comprar comida a la despensa más cercana y la verdad que tampoco me atrae la idea, en las calles no hay seguridad, cada quien se vale por si mismo, y yo no se si estoy capacitado para lidiar con un muerto vivo, aunque aún no vi a ninguno de cerca por suerte. Las pocas veces que salí a comprar comida fuí al almacen del viejo Don Luis, acá en la esquina de mi casa, por calle Caferata. Es bastante seguro ir de Don Luis ya que el simpático viejito se sube al techo del negocio con un arma que dice que le quedó de los años setenta y le dispara a cuanto zombi se arrime a la cuadra. Pero llegó el dia en que me sobrepasé...