El tipo
Claro, si, mi papá no sabía si tenía amiguitos en el jardín, no sabía si me había adaptado del todo. Mi papá trabajaba, estaba todo el día “haciendo cobranzas”. Sin embargo, el tipo llegaba a casa y yo lo esperaba con una especie de pista de juguete con muñequitos y autos, y él había entendido lo mismo que yo: era una estación de servicio. Jugábamos a eso, los autos cargaban nafta. Parece una estupidez, pero el tipo usaba lo que conocía para entretenerme. No me lo olvido, yo lo esperaba con todo armado. Cada playero en su lugar, cada auto en el “surtidor”. Jugábamos juntos, se sentaba en canastita al lado mío y fingía ser parte de un mundo de fantasía que había creado yo. Eso, en ese momento no lo vi, pero estaba, y está. Cuando tuve edad para pensar un poco más, mi viejo lo vio, se hizo el tonto, pero despacito metió la garra. Ponía Seru Giran y me miraba, imagino que habrá visto mi cara de fascinación. Esto no me lo cuenta nadie, yo lo veía. En algún punto creo que empezó a se...