Los locos
Después de la insistencia de muchos amigos, voy a contar esta historia. Quizás no es la que más me enorgullece, entiendo ahora con el tiempo que es muy probable que aquella versión joven de mí mismo haya cometido errores que hoy no repetiría. Sin embargo, he decidido por fin contarla tal cual fue, es la historia del día que me metí al loquero a pasar la noche. Y le voy a decir así, aunque esté mal, el concepto general de este cuento orbitará alrededor de “la locura”. A esa edad (19, 20) nada importa mucho, los límites se hacen difusos y todas las ideas, por más malas que sean, tienen como respuesta final “¿y por qué no?”. En aquellos años me gustaba salir mucho a un antro bien rockero, con el solo objetivo de emborracharme lo máximo posible cantando temas de Los Redondos hasta que me arda la garganta. Cada vez que salía del lugar, rondando las 5 de la mañana, caminaba vagando entre lo que quedaba de la ciudad. Siempre que hacía esa caminata, pasaba por el hospital psiquiátrico, un...