El cuento de los cuentos de la buena pipa
Olor a tabaco y café. En la casa de mi abuelo siempre había olor a tabaco y café. El tipo estaba todo roto, se tomaba mil píldoras por día. Se cuidaba, hacía un esfuerzo sobre humano para obedecer: -"No me saquen el pucho, el café y la música, es lo único que pido, porque ahí, ya no me tendrán más"- solía decir.
Se acomodó en su sillón y me dijo: -¿conoces los cuentos de la buena pipa?-
Mi cara me delató. Otra vez lo mismo, otra vez ese pseudo paso de comedia que hacían todos los viejos, y que seguramente ya venía de otros más viejos.
-No te lo pregunto para molestarte, te lo pregunto porque si no los conoces, yo puedo hacer que lo hagas. Puedo sacarte de ese eterno misterio que te atormenta-
Me cautivó. Una vez más, el viejo me tuvo en la palma de su arrugada mano y en la calidez de su aguardentosa voz.
-Yo era pibe, no tanto, pero tampoco era grande. Esa noche hacía un calor descomunal para esos tiempos (aunque no tanto como ahora) entonces me fui a mojar la cabeza al baño, y de paso me alejaba un poco del tumulto de gente. Al lado mío, en la canilla contigua había un muchacho en la misma situación que yo, refrescándose. Nos miramos, comentamos la situación climática y nos fuimos. A las dos horas volví al mismo baño y a la misma canilla a repetir la secuencia. Ahí al lado, otra vez estaba el mismo pibe. Esta vez no sólo nos miramos, si no que además nos sonreímos. ¿Que posibilidad había que en un lugar con tanta gente, fuéramos los dos al mismo tiempo dos veces y al mismo lugar? Nos abrazamos. Ahí en ese momento, me preguntó:
-¿Vos conoces los cuentos de la buena pipa?-
Yo intuí que no quería embromarme, entonces moví mi cabeza de lado a lado con gesto de negación, pero al mismo tiempo con una indisimulable expresión de curiosidad.
-Bicho ¿vos sabes que es lo único que el ser humano aún no logra explicar?- mi abuelo me decía "Bicho".
-¿El amor?- le pregunté. Mi abuelo era medio hippie, o algo así. Supuse que iba para ese lado.
-Naa, el amor es más sencillo de lo que se cree, el amor es necesidad, es lo que necesitamos para funcionar, una especie de combustible. El amor se explica así, no tiene secretos, es como un todo, es una parte más de nosotros. Lo que no se puede explicar es la música. Ese arte que invade los espíritus y los pone en lugares únicos. La música es especial, pero esa música en particular lo era aún más- hizo una pausa y sonrió levemente. Seguro que notó mi completa atención. Yo estaba perdido en la nostalgia de su mirada. Y él estaba feliz en la utopía de mi atención. Siguió:
-Me quedé escuchando unas cuerdas, pero no sabía si era una guitarra, un bajo o uno de esos sintetizadores modernos que usaban en esa época. Inclusive hasta podía ser una computadora, bastante común por aquellos años. Después me di cuenta que la batería no estaba haciendo un ritmo que fuera de la mano con lo anterior. Pronto descubrí que había una voz, recitando frases encriptadas en un sonido algo suave pero metálico. Ahí, en ese instante algo se me cruzó en la visión: era una mano. Era mi propia mano que se movía acompañando de manera perfecta un compás que aún no lograba entender. Después, como adquiriendo vida propia, mis caderas se unieron al ritmo, y me encontré insólitamente bailando. Miré a un costado y estaba el muchacho del baño, mi otro yo. El espejo de mi alma. Estaba completamente en trance, quieto, con los ojos bien abiertos y el reflejo de las luces en sus colosales pupilas. Estaba disfrutando igual que yo. Pero en otro plano. Mi propio yo se había bifurcado igual que lo que sonaba, me dividí en distintos pedazos, que podían ser uno si estuvieran juntos pero también eran dos, estando separados.-
El silencio se hizo tan espeso como el humo que se confundía con el aire. Mi abuelo remató:
-Los cuentos de la buena pipa, es intentar no preguntarse más, es aceptar que lo inexplicable se vuelve tangible cuando aceptamos su incoherencia y la hacemos carne. Saber que son los cuentos de la buena pipa es dejar de perseguirse la cola, saberse completo y dejarse llevar por esa absurda realidad. Por eso, el secreto, cuando te pregunten si conoces los cuentos de la buena pipa, es responder "si", aunque no estés tan seguro-.
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Muy bueno!
ResponderBorrarMuchas gracias!
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