Un rockero y un trapero


 En la era de las rivalidades, vivimos acelerando a fondo y de frente contra quienes piensan lo opuesto. La idea es que, al menos uno de los dos, levante el pie del acelerador. Pero generalmente esto no sucede, y todo desemboca en un choque sin sentido. Cuando el choque es dentro del arte, nos encontramos con las situaciones más absurdas y delirantes.

Aquella noche se encontraron Carlitos Pistón y Man-Trap, solos en una habitación. Dos generaciones musicales y culturales a punto de chocar de frente y a 160 km/h.

Estuvieron unos segundos observandose, estudiando la mirada. Carlitos desafiante, con las pupilas cargadas de resentimiento. Man-Trap un poco más perdido, intentando entender bien la situación. 

La batalla de miradas tuvo un largo round. Les costaba encontrarse. El trapero se distraía al mirar los largos rulos pegados en la frente de Pistón, humedecidos en lo que podía ser transpiración, grasa o agua de la canilla de algún baño cercano. Al rockero tampoco se le hizo fácil encontrar la mirada de su rival, pues no pudo evitar detenerse a leer todas las frases que tenía tatuadas en la cara y en el cuello. 

Pasados unos minutos de incómodo e inexplicable silencio, el rockero se dispuso a hablar. Se sentó en un sillón grande de dos cuerpos, lentamente, algo dificultado por los pantalones de cuero apretados que ya no le entraban tan fácil como hacía algunos años:

-Yo te voy a contar de que se trata la música pibe. Es más, te voy a contar de que se trata la vida- dijo Carlitos Pistón, mientras intentaba prender un cigarrillo, agitando fuerte su encendedor casi vacío, y haciendo ruido a llamador de angeles con todas las pulseras que tenía en su mano derecha. 

-Música, era lo que hacíamos en mi época. Teníamos ritmo, armonía y melodía. ¿Sabes lo difícil que es componer una canción con esas tres cosas? No, claro, no tenes idea, porque ustedes ahora con suerte tienen algo de ritmo. De melodía no entienden nada, y armonía... bueno, la armonía desapareció. ¿Vos acaso sabes lo que es el círculo de quintas? ¿Tenes alguna idea que es una dominante? ¿Al menos sabes lo que es acorde mayor o menor?. No querido, vos no sabes nada de eso. Vos enchufas un plastiquito a una computadora y suena todo sólo, ni idea tenes lo que es componer- el trapero intentó interrumpir, levantando su dedo indice, pero Carlitos no tenía pensado aflojar la marcha 

-¿Y si te entra un virus en la computadora esa? ¡Te quedas sin recital hermano! ¿Sabes la cantidad de veces que a mí se me cortó una cuerda tocando en vivo y tuve que improvisar?- .

Man-Trap miraba con el ceño algo fruncido, intentando digerir el discurso de Carlitos, algo confundido por toda la situación. El trapero quería frenarlo y acotar algo, pero el rockero era avasallante. Parecía tener las palabras estudiadas de memoria. Como en esos exámenes orales en donde se expone fervientemente el tema más estudiado, para no recibir repreguntas.

-Ni me quiero detener a hablar de las letras- continuaba Pistón, mientras se servía un whisky caro que estaba dando vueltas por ahí- ¡La cantidad de pavadas que dicen en esas letras! ¡Todo vacío!. Las letras en mi época eran poesia pura. Y además le cantábamos a los milicos, al sistema. No nos dejábamos domar por nadie. En cambio ustedes firman con el primer millonario que les pone la guita en la mesa, y cantan lo que les dicen. Se traicionan a si mismos, si es que tienen ideas para traicionar-.

El trapero, ya cruzado de brazos, resignado, solo esperaba el final de aquella impresionante exposición. 

-Y para terminar, te digo algo más- dijo Carlitos Pistón mientras miraba el final de su whisky- Esto, en mi epoca, había que laburar para conseguirlo. No se podía tomar alcohol en cualquier lado, si nos veían nuestros viejos, nos daban una de cintazos que te sacaban las ganas hasta de tomar agua. Y ustedes tienen todo al alcance, eso hace que tomen de todo y anden falopeados por ahí sin conocer lo que están consumiendo. Vos no tenés ni idea de lo que es un buen trago de whisky, ni un porro de esos flasheros que fumabamos en los ochenta. Vos consumis la porquería que te venden los giles del barrio- cerró el rockero mientras hacía fondo blanco con lo que le quedaba de whisky. 

El silencio se hizo presente por primera vez desde la batalla de miradas y Man-Trap tuvo su oportunidad para hablar:

-Mirá loco, yo voy a ser breve. Tengo tres cosas para decir, la primera es que tenes que informarte más de todo, y tratar de escuchar la música nueva. La segunda es que, admiro mucho la habilidad que tenes para esconderte, porque no se como hiciste para pasar por toda mi seguridad sin que nadie te vea. Y la tercera es pedirte que te vayas de mi camarin, porque afuera hay 80 mil personas esperando por ver mi primer show, y me estás demorando.

Aquella noche, Carlitos Pistón terminó en al bar del Tano, como era habitual. Le sirvieron una cerveza helada y pusieron su tema preferido de Pappo. Fué feliz.

Comentarios

  1. Muy bueno!A ver cuándo te ponés las pilas,juntas todos los cuentos y averiguamos como publicarlos Vale la pena,mucha gente tiene que leerlos,son todos muy buenos!

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  2. Gracias!! Ya estamos en eso. En este momento armado previo y corrección. Este año sale si o si!

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